Al Caer el Día
Hoy no terminé el día igual que lo empecé.
Vinieron los médicos y hablaron con sinceridad. Me explicaron que la operación es compleja, que existen riesgos, que hay posibilidades buenas y también escenarios difíciles. Sus palabras tocaron mi mente y movieron nuevamente mi corazón.
Por momentos sentí incertidumbre. Pensé, dudé, me estremecí.
Pero entendí algo importante: sentir todo eso no me hace menos creyente. Me hace humano.
La Palabra de Dios nos recuerda:
“Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.”
— 1 Pedro 5:7
A veces se piensa que la fe verdadera no tiembla, no llora y no pregunta. Pero no es así. La fe no elimina la humanidad; la acompaña en medio del proceso.
También está escrito:
“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.”
— Proverbios 3:5-6
Hoy confirmé que puedo sentir temor… y seguir confiando.
Puedo tener preguntas… y seguir creyendo.
Puedo llorar… y seguir en las manos de Dios.
No tengo una fe perfecta, pero tengo confianza en un Dios fiel.
Por eso he decidido descansar en Él. No porque entienda todo, sino porque sé quién va conmigo.
“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.”
— Isaías 26:3
Y después de pensarlo, decidí seguir adelante, descansando en esto: Dios está conmigo, soy su hijo, y Él se ocupará de mí.
Para ti que lees esto
Si hoy estás atravesando incertidumbre, espera, noticias difíciles o decisiones que pesan, quiero animarte:
Pon tu confianza en Dios.
Descansa en Su cuidado.
Sigue luchando.
Sigue caminando.
Sigue creyendo.
No te condenes por sentirte vulnerable.
No te avergüences por llorar.
No pienses que tus preguntas te alejaron de Dios.
Tal vez solo estás viviendo una página intensa de tu historia.
La pregunta no es solo qué te está pasando.
La pregunta también es:
¿Qué estás escribiendo en esta página de tu historia?
Que mañana puedas mirar atrás y agradecer no haber retrocedido.